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Un límite considerable al turismo en Italia

Hay muchas cosas por restringir aún en nuestras sociedades, mientras que existen otras a las que hay que darle apertura, como por ejemplo al cultivo medicinal de semillas de marihuana. Con respecto a las que hay que limitar, encontramos al turismo desbordado que se lleva a cabo en casi toda Italia y que perturba por demás la cotidianidad de sus habitantes.

Y es que situaciones como por ejemplo: personas que se zambullen desde el puente construido por Santiago Calatrava en Venecia, unas personas se bañan en Roma en la fuente hace unos 400 años por Gian Lorenzo Bernini sin mencionar que recientemente ha sido restaurada, o personas durmiendo en plazas donde se encuentran los monumentos más as distintivos e icónicos de este país, sin dejar a un lado los grafitis o mensajes de amor que han escrito en las paredes de paredes milenarias.

Tales situaciones se han convertido en una muestra de constante atrevimiento hacia las distintas ciudades italianas, alimentando el cansancio de quienes las habitan y generalizando el sentimiento de indignación hacia un visitante egoísta, que es responsable directo de una turismofobia al igual que se ha ido dando en España, aunque ello se ha convertido en un tema bastante sensible. La posible solución es la gestión del flujo de visitantes que abarrotan los puentes, plazas, restaurantes, autobuses y pisos, lo cual se convierte sin duda en la asignatura pendiente de cualquier dirigente político.

Pero más allá de este hastío, ninguna organización o representante social ha dado en el blanco con la resolución de dicha situación, si no que sólo se han puesto paños de agua tibia en los diversos intentos. Y es que detrás de ello también encontramos una de las bases de la economía, es decir, el turismo el cual representa entre el 10% y el 12% del PIB.

La afluencia de turista se elevó entre el 2019 y el 2016 en un 20% de acuerdo a datos oficiales, en los que también se refleja que para el año 2015 Italia fue visitada por 55 millones de personas, donde más del 52% de ellas viajó a alguna ciudad de interés histórico y artístico. Pero tal Estadística sólo hace referencia de las personas que pagaron su tasa turística y que además se alojaron en sitios donde se pagan impuestos.

De manera que obtener el resto de datos que no se encuentre incorporados de manera oficial no es tarea sencilla. El gobierno debe encargarse de orquestar un número importante de medidas que se enfoquen en el favorecimiento de un turismo diversificado y más lento.

Para los conservadores a cargo de la legislación de la ciudad de Venecia por ejemplo, es importante e imperante desarrollar un turismo sostenible donde no se vea afectada la cotidianidad de quienes habitan las localidades, es decir, en armonía con el entorno. Pero mientras ello podría ocurrir, cada día suelen atracar unos 6 cruceros cargados con alrededor de 4.000 personas cada uno, desde los cuales ingresan al menos 397,4 millones de euros en impuestos. Algo tan rentable, no es tan sencillo de restringir.